La comunidad Lgbt (lesbianas, gays, bisexuales y trans género) representa un mercado con poder de compra de 533.000 millones de dólarers, si se suma su participación en nueve países de la región.
Si se contabiliza y junta lo que representa la comunidad Lgbt en el PIB de cada una de estas naciones, se puede concluir que la economía de alrededor de 31,9 millones de habitantes es de 267.000 millones de dólares, lo que equivale al total del PIB de Chile, según recoge un informe de la consultora internacional Lgbt Capital.
La investigación dictaminó que con 120.000 millones, Brasil es el país que más economía Lgbt mueve en la región, seguido de México, con 65.000 millones; Argentina, con 28.000 millones y Colombia, con 20.000 millones.
Por otro lado, los que menos aportan a esta cuenta son Uruguay (3.000 millones) y Bolivia que registra 2.000 millones.
“Este es uno de los nichos de mercado con más potencial. Con la legalización de los matrimonios del mismo sexo se abre una oportunidad económica para el país. Por un lado, las parejas van a formalizar sus uniones con sus respectivas celebraciones y lunas de miel. Por otro, Colombia se convierte en el vigésimo cuarto país en legitimar estos derechos, lo que atrae más viajeros Lgbt al país”, indicó Felipe Cárdenas, CEO de la Cámara de Comerciantes Lgbt de Colombia.
De hecho, el reporte revela que el turismo Lgbt aportó un total de 4.190 millones -siempre en dólares- a la economía latinoamericana en 2015.
De estas cifras, Colombia contribuyó con 480 millones, lo que equivale a 0,13% del PIB nacional.
Con una población Lgbt de 3 millones, la capacidad de compra del segmento colombiano alcanza 55.000 millones.
Cárdenas explicó que este público tiene una gran representación en la economía. Y si bien en un principio eran más cautos con sus cálculos, ahora avala el impacto de la comunidad en los negocios.
“Entre los sectores con dinamismo está la salud y el cuidado personal (37%), el turismo (25%), los servicios profesionales (20%), banca y seguros (10%) y el restante corresponde al entretenimiento”, reveló Cárdenas.
Según los últimos datos ofrecidos por la Organización Mundial del Turismo (OMT), el gasto anual mundial de este nicho de mercado fue de 196.000 millones en 2015, una cifra superior a 165.000 millones que generó China, el principal emisor de divisas de turismo del mundo.
Pablo de Luca, presidente de la Cámara de Comercio Lgbt Argentina, cree que las cifras son mayores a las que reseña el informe, pues “si en la región habitan 615 millones de personas y 46 son Lgbt, estimamos que el poder de compra se sitúa en 655.000 millones lo que representaría hasta 8% del PIB regional y el gasto en turismo y viajes llegaría hasta 65.000 millones”.
Desde que en 2010 se legalizara el matrimonio en Argentina, el país ha dado grandes saltos en materia de derechos. “Nos hemos especializado en promover un territorio Lgtb amigable”, explicó De Luca, quien también preside la Asociación Latinoamericana de Turismo (Alat).
Para Esteban Paulón, vicepresidente de la Federación Argentina Lgbt (Falgbt), el consumo Lgbt se orienta más a los bienes de alta gama como autos y ropa, etc.
Otras entidades como la World Travel and Tourism Council (Wttc), decretaron que mientras el turismo general creció más de 3%, el Lgbt alcanzó un incremento de 9,6% el año pasado.
Pese a que se pudiera pensar que la oportunidad de crecimiento está presente, sobre todo, en países como México donde con 8 millones de ciudadanos Lgbt el turismo se ubicó en US$14.000 millones, lo que equivale a 0,11% del PIB, César Casas, presidente de la Federación Mexicana de Empresarios Lgtb, por ahora no se atreve a lanzar una valoración completa del mercado.
“Con cada derecho social ganado la renta per cápita aumenta 300 al mes”, declaró Casas.
En Perú, con una población Lgbt de 1 millón de personas, las cosas no son muy diferentes. Gabriela Sialer, coordinadora general de la Cámara Peruana de Comercio Lgbt, indicó que no existen estudios recientes. “Intereses de lesbianas y bisexuales son un signo de interrogación. Se trata a la comunidad bajo el eufemismo de personas homosexuales o simplemente gay, sin ahondar en las identidades”.

Fuente: La República