Las costas del río Negro ofrecen una sucesión de balnearios, con prestación de servicios de guardavidas, que aseguran frescos chapuzones, natación y momentos de sereno descanso entre arboledas, en su tramo final antes de llegar al mar frente a las ciudades de Viedma y Carmen de Patagones.
El río Negro tiene hasta 300 metros de ancho en algunos sectores, es caudaloso y está sometido a las variaciones de las mareas, por la cercanía con su desembocadura en el Atlántico, pero no expone al bañista responsable a sorpresas desagradables.
Los guardavidas recomiendan a los veraneantes no ingresar a las aguas en las zonas no habilitadas y perfectamente señalizadas, asesorarse sobre los colores indicativos de los banderines y respetar las indicaciones de seguridad establecidas.
Quienes practican natación de aguas abiertas encuentran en este río patagónico un escenario privilegiado y, si se trata de visitantes, también encontrarán en los guardavidas municipales el asesoramiento adecuado para internarse confiados.
Si la capacidad física y el equipo adecuado lo admiten, se puede realizar el cruce de una orilla a la otra, que puede demandar unos 25 minutos, en cualquiera de los seis balnearios quese pueden encontrar sobre las riberas del Negro, desde San Javier hasta Viedma.
San Javier, localidad rural ubicada 30 kilómetros aguas arriba de Viedma, cuenta desde hace pocos días con su propio balneario comunal con servicio de baños químicos, guardavidas, parrillas y la atención de los lugareños con servicios de bebidas, frutas frescas y hielo.
El comisionado municipal, Javier Garavaglia, explicó a Télam que “en principio fueron habilitados 200 metros de costa sobre el río” y que “para acceder a este sitio es necesario llegar al kilómetro 988 de la ruta nacional 3, por donde se ingresa a San Javier y después seguir la indicaciones de los carteles, por tres kilómetros de tierra”.
Más abajo, sobre la costa bonaerense de Carmen de Patagones, se encuentran tres balnearios: los de la Primera y Segunda Bajada –ubicados hacia arriba del puente carretero Basilio Villarino- con acceso de lanchas a las aguas y servicios de bar, y en cercanías del viejo puente ferroviario el balneario del Malecón.
Este último sitio se caracteriza por una frondosa arboleda y la instalación de una veintena de fogones, que permiten preparar el asado mientras parte de la familia se zambulle en las aguas, y es vecino a la escuela municipal de canotaje, cuyos alumnos bajan al río con sus embarcaciones, dándole un toque pintoresco al lugar.
Se llega a estos balnearios de Patagones por la costanera Emma Nozzi, que bordea toda la ciudad y atraviesa el histórico casco viejo de la ciudad.
Del otro lado, Viedma cuenta con dos balnearios muy concurridos y populares, ambos recostados sobre la zona céntrica de la capital rionegrina, lo que permite acceder muy fácilmente.
Donde el bulevar Ayacucho se encuentra con la avenida Costanera Basilio Villarino está el parador El Barco, con amplias playas en declive y todos los servicios que el bañista necesita: sanitarios, confiterías y kioscos.
Sobre la misma Costanera, entre Belgrano y Alvaro Barros, se ubica la Playa Central, con las mismas comodidades.
Estas zonas balnearias viedmenses ofrecen la interesante visión panorámica de Carmen de Patagones, del otro lado del río, con el singular paisaje del poblado histórico construido sobre la barranca.
En este marco, además se desarrolla una buena y variada oferta culinaria que abarca desde las tradicionales tortas fritas caseras, churros, donas, panchos y wafles, hasta los más exquisitos platos logrados en los restaurantes instalados sobre la costanera del río.
El lugar es ideal para desarrollar actividad física, desde las primeras horas del día y durante toda la jornada; con la práctica de caminatas y ejercicios en los dos gimnasios a cielo abierto, ubicados en el mismo paseo.
Por la tarde los jóvenes arriban al lugar para prolongar su encuentro en la costanera hasta altas horas de la madrugada, con mate y guitarra de por medio.
Un poco más allá del balneario de la playa central, en el parque que está frente al Centro Cultural y a los pies del monumento al fundador de la capital rionegrina, se asoma imponente sobre las aguas del río el viejo Puente Ferro Carretero que une ambas ciudades.
Esa es la imagen de postal preferida por los amantes de la fotografía y el video, a lo que se suma un cartel de letras gigantes con el nombre de lViedma que adorna el paisaje urbano y también es elegido -por los visitantes- para las tomas fotográficas de sus recuerdos.

Fuente: Télam
Fotos: Marcelo Ochoa

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